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Mes: julio 2018

Fermintxo y yo

Fadgen
Bretón Christophe Thomas y el toro Fadjen

I. Torito Fermintxo.

Es pequeño y abundante, como un cabritillo, tan tierna su carita de juguete y tan trasero inquieto, que parece querer decir: vamos, saltemos, coceemos y gozemos del prado allá a los lejos. Dos canicas negras de cristal sus ojos, envidia de las inquietas libélulas azules, donde se esconden los secretos de los padres de Fermintxo, heredados de los padres y madres de sus antepasados.

Mosquitos y tábanos zigzagean alrededor de su carita, como queriendo atrapar sus sueños y pensamientos… Me pregunto si sus ojos no tendrán memoria, pues se queda mirando al horizonte, como si la tuvieran; el recuerdo de los primeros antepasados, del Uro, más allá de las niñas de sus ojillos.

Pasta en el prado y corretea de vez en cuando hacia mí, como incitándome a acompañarlo en sus juegos. Se acerca hacia los dos árboles gemelos que mecen el columpio invisible, donde me escondo y sueño, mientras la gente me busca, asustada, creyendo que me he perdido. A veces, se queda allí, comiendo tranquilo y cuando intento rascar su trasero, se reposa como como un gato que ronronea y campanea la cola de contento. Otras veces, cuando le das una cariñosa palmada en el lomo, su piel estornuda una pequeña polvareda de tierra rojiza y huye trotando alegremente.

II. Noches de pesadillas rojas.

Es libre, no es de nadie Fermintxo ni hace daño a nadie. Es negro como la piedra redonda de la playa bajo el sol humedo, acarbonado. En ocasiones, cuando está dormido parece que sueña, porque su cuerpecillo algodonado tiene como pequeños espasmos. En sus sueños es capaz de volar y tan largos son sus saltos como los de la pulga, por lo menos desde el fardo de paja que cuelga de la polea hasta el suelo; con las cosquillas pajareando en su barriga.

Pero Fermintxo, en ocasiones, también tiene sueños rojos. Sueña hacerse cada vez más grande y fuerte y que lo lanzan al sol que quema en una gran cuadra cuadrada, donde le pinchan, le arponean dos veces y le clavan una lanza afilada en la espalda; le cortan y lo rasgan, y grita y llora, hasta que una espada lo atraviesa de lado a lado y siente el desgarro de su piel por dentro, y gime y llora, aturdido, va muriendo envuelto en un dolor intenso entre una andanada de aplausos. Es por eso que Fermintxo parece un toro enano porque se plantó a crecer. Fermintxo recuerda, cuando era más pequeñito, que las madres y los padres les gritaba (¡asesinos!, ¡asesinos!) a los hombres que se llevaban las vaquillas de las chabolas y se escondía en el regazo de su madre.

Fermintxo teme a la noche roja, a su agonía, miedo al miedo…; y yo intento mecer su inquietud, queriendo calmarlo, le susurro palabras de alfalfa, le hablo de moras y frambuesas, de hierbas muy frescas y muy verdes, de tiernas terneras de largas pestañas que velan sus sueños…, hasta que se tranquiliza y se siente a salvo, en paz. Cuando Fermintxo llora no parece toro, parece burrito zamorano, pues sus orejas son largas y graciosas; incluso parece gato mimoso y zalamero, de querer abrazos y rascaricias, como mete su morrito debajo de mi mano.

Aplausos, risas, gritos, jaleos lanzados a costa del sufrimiento… ¿Cómo podríamos interpretar todo eso en el lenguaje humano? ¿Los malos tratos que os infringen no dañan la dignidad de los humanos?. ¿Hacer legítima la crueldad no es insultante para la familia del Planeta?. ¿Es una cuestión de gustos?. ¿De libertad de elección?. ¿Tan poco valeis los animales que mereceis tan semejante trato desagradable?. ¿Cuándo será la justicia más compasiva, menos salvaje y más civilizada, más empática con los seres de la Tierra?. ¿Tiene la muerte de nadie en una plaza de toros algún aspecto positivo? Pobres de nosotros, animales humanizados por la “cultura”, y pobre de tí, Fermintxo, domesticado por la fuerza.

Bitor Abarzuza Fontellas

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¿Por qué no gusta a todos la nueva Ley de Residuos?

Por Juan del Barrio (miembro del Consejo Navarro de Medio Ambiente)

Resulta cuando menos sorprendente el que los fabricantes españoles de latas de bebidas se manifiesten en contra de la nueva Ley de Residuos de Navarra, donde se incluye tímidamente la posibilidad de implantar el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), comúnmente conocido como Sistema de Retorno de Envases. Al mismo lo califican de “innecesario, caro, no mejorará el porcentaje de recuperación y reciclaje y no contribuye a mejorar el medio ambiente”.

Y llama la atención porque no se entienden sus argumentos contrarios a esa ley, cuando su negocio debería consistir únicamente en fabricar envases y venderlos. Qué más les da si se recogen de una manera o de otra… ¿O es que hay alguna otra motivación no declarada?

Los fabricantes de latas para la recogida de sus envases están acogidos al Sistema Integrado de Gestión de Ecoembes, que data de la década de los años 80 del siglo pasado. Es un sistema obsoleto, caduco y pensado en su inicio cuando no se esperaba el elevado abandono de envases en la naturaleza. Pero los tiempos cambian, se redactan nuevas directivas europeas y al parecer Ecoembes no quiere enterarse de que la lógica ambiental va afortunadamente por otros derroteros.

Los datos que ofrece Ecoembes a la Administración referentes al número de envases fabricados y los reciclados (por los que debe pagar) carecen de rigor, ya que no están auditados. La Administración los acepta como mal menor porque es imposible conocer los envases puestos en el mercado. Es muy complicado también conocer los datos de lo que realmente se recicla (recogido selectivamente menos el rechazo que va a vertedero). En el Plan de Residuos de Navarra 2017-2027, de acuerdo a los datos aportados por Ecoembes, en la recuperación de algunas fracciones se alcanzaron porcentajes superiores al 100% (ver tabla 4.13 del citado plan), hecho que constata que todavía hay envasadores que ponen en el mercado envases sin adherirse al Sistema de Gestión, o que para pagar menos al Punto Verde declaran menos envases que los puestos en circulación. Esto no pasaría con el sistema SDDR al que se oponen, ya que en tiempo real la Administración informáticamente se entera de los envases vendidos y los recuperados. Creo que ésta es la razón de por qué al sector no le interesa el SDDR y se oponen al Plan de Residuos de Navarra.

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